Este mirador ofrece una perspectiva privilegiada sobre el Complejo Basal de Fuerteventura. A diferencia de los campos de lava negra del resto de la isla, aquí dominan los tonos claros de las sienitas y granitos. Al mirar hacia el fondo del barranco, se observa una mancha verde intensa: es el palmeral de la Vega de Río Palmas, uno de los más importantes de la isla.
El paisaje está marcado por la presencia de una pequeña presa (hoy colmatada de sedimentos) y la ermita de Malpaso, escondida entre las rocas. El silencio en este punto suele ser profundo, solo interrumpido por el viento o el grito de alguna rapaz. Es el lugar ideal para comprender el esfuerzo de los antiguos majoreros por aprovechar cada gota de agua en un entorno tan seco, construyendo gavias y muretes de piedra que aún hoy definen la fisonomía del valle.