Ubicado en el Paisaje Protegido de Vallebrón, este mirador permite entender la fisonomía del norte de Fuerteventura. El relieve aquí es curioso; se trata de una serie de valles paralelos separados por crestas afiladas que los majoreros llaman «cuchillos». El edificio del mirador es pequeño y discreto, permitiendo que la vista sea la verdadera protagonista.
Es un punto muy apreciado por los amantes de la fotografía, ya que desde aquí la Montaña de Tindaya muestra su perfecta forma piramidal. Al atardecer, la luz baña la llanura de Esquinzo y la montaña cambia de color, pasando del ocre al rosado y finalmente al violeta. El silencio suele ser la nota dominante, interrumpido ocasionalmente por el canto de las aves esteparias. Es el lugar ideal para contemplar la inmensidad del norte sin las aglomeraciones de las zonas costeras.
El valle de Vallebrón, un valle largo rodeado de montañas suaves y terrenos agrícolas.
La montaña sagrada de Montaña de Tindaya, que destaca claramente en el horizonte.
Las casas blancas del pueblo de Vallebrón, muy pequeñas vistas desde arriba.
Grandes llanuras volcánicas del norte de la isla.
En días claros incluso se puede distinguir parte de la zona hacia Corralejo.