A diferencia de otros faros metálicos o circulares, este edificio tiene planta en forma de «U» con un patio interior orientado hacia la isla y tres torres que miran al mar. La piedra utilizada (cantería roja) fue traída especialmente de la montaña Bermeja de Tefía, dándole un aire de fortaleza señorial que recuerda al estilo art decó o neomudéjar.
El complejo albergó viviendas para los fareros y hoy funciona también como centro de exposiciones (consultar horarios locales). La experiencia de caminar por la rampa de madera que sobresale del acantilado es vertiginosa y emocionante, permitiendo sentir la inmensidad del océano batiendo contra la base del Risco de la Entallada.