Situado en una de las lomas que custodian el inicio de la Península de Jandía, este mirador destaca por la inmensidad de su horizonte. No es un edificio como Morro Velosa, sino un espacio abierto donde la naturaleza toma el protagonismo total. La sensación de libertad al bajar del coche y encontrarse de frente con kilómetros de playa virgen es indescriptible.
El viento suele ser un compañero constante en este punto, lo que mantiene el aire limpio y la visibilidad cristalina. Es común ver a turistas y locales detenerse aquí simplemente para observar la marea, ya que cuando esta sube, la Playa de Sotavento se transforma en una enorme laguna brillante. La paz que se respira, a pesar de estar cerca de la autovía, es notable, convirtiéndolo en un lugar de contemplación pura y uno de los puntos más «instagrameables» de toda la isla.