El misterio que recorre los llanos de Fuerteventura
Cuando el sol se pone sobre los áridos llanos de la isla y el viento silba entre las piedras, surge una de las leyendas más famosas y escalofriantes de Canarias: La Luz de Mafasca. Esta historia, que ha pasado de padres a hijos durante generaciones, tiene su escenario principal en los alrededores de Antigua y el valle de Santa Inés.
Dice la leyenda que un grupo de pastores, cansados tras una jornada de trabajo, decidieron asar carne para cenar. Al no encontrar leña en la llanura desértica, utilizaron una pequeña cruz de madera que encontraron clavada en el suelo. Lo que no sabían era que esa cruz marcaba un lugar sagrado o de difuntos. Al quemarla, una luz pequeña y errante surgió de entre las cenizas, comenzando a perseguirlos por el llano.
Desde entonces, son muchos los que afirman haber visto una luz solitaria que baila en la oscuridad de la noche majorera, saltando sobre las aulagas y desapareciendo de repente cuando alguien intenta acercarse.
Unos dicen que es el alma en pena de alguien que busca descanso; otros, un fenómeno natural de gases o reflejos. Sea como sea, caminar por los senderos del centro de la isla en las noches de marzo, bajo el cielo estrellado, invita a mirar de reojo hacia la penumbra, esperando (o temiendo) encontrar el destello de la misteriosa Luz de Mafasca.